Proverbio saharaui

Aid wahda ma etsafag. Una mano sola no aplaude

jueves, 12 de enero de 2012

GRANITOS DE ARENA

"Cada pequeño grano de arena contiene el desierto en su interior. Ellos dan vida y color a la inmensidad del desierto de Tindof, al suroeste de Argelia, donde se asientan los Campamentos de Refugiados Saharauis..." Así comienza este documental sobre la vida de los refugiados saharauis en los Campamentos de Tindouf (Argelia), que servirá a las familias de acogida de menores saharauis dentro del programa VACACIONES EN PAZ para aprender y conocer las costumbres y cultura saharauis y vean como es la vida de éstos niños y niñas en el desierto.


video



miércoles, 11 de enero de 2012

EL BUBISHER

En el desierto saharaui, el bubisher es el pájaro que trae la buena suerte.
En los Campamentos de Refugiados Saharauis, el Bubisher comenzó siendo un bibliobús cargado de libros, que recorre las escuelas y funciona como biblioteca ambulante dirigida a niños, jóvenes y adultos.
Hoy el Bubisher es algo más, le llaman "proyecto" porque sigue en continua evolución, pero ahora, con el bibliobús rodando y una biblioteca fija en construcción más el propósito de extenderse a otros Campamentos, constituye una manera de avivar el rescoldo del español en el Sahara, de que la "llave de los cuentos" abra camino al mar que los saharauis un día perdieron...

                          

martes, 10 de enero de 2012

ESCUELA 27 DE FEBRERO PARA MUJERES

 La escuela 27 de febrero es el estandarte de la formación femenina saharaui, el símbolo de una organización  que nace del compromiso de toda la población en un proyecto común:  luchar para apropiarse de un saber y una formación que garanticen el éxito de la independencia.
El centro  se inauguró el 14 de noviembre de 1978,en el tercer aniversario de los Acuerdos Tripartitos que ensangrentaron su patria y su nombre, “27 de Febrero” homenajea a la fecha en  que se  proclamó la R.A.S.D.(República Árabe Saharaui Democrática). Esta escuela es el símbolo de la ruptura con los prejuicios, miedos y prohibiciones que ataban a las mujeres y representa el nuevo escenario al que ha sido llamada la mujer saharaui. Rompe con todos los supuestos que disminuían o anulaban cualquier labor de ella que no fuera meramente la de madre y ama de su hogar, se erige como imagen de justicia social, igualdad y desarrollo.  Al "27 de Febrero" acuden mujeres de todas las edades, jóvenes y adultas, muchas de ellas casadas, ya que las solteras tienen quizá más oportunidades de estudiar y avanzar por otros lados, incluso en el extranjero. Cada wilaya envía a esta escuela a un número necesario de alumnas que precisa para que el campamento satisfaga sus demandas en el ámbito laboral, sanitario, educativo, etc.
Los objetivos del "27 de Febrero" son: 
        - Formación de base (lectura, escritura, cálculo, etc), en especial para mujeres adultas y analfabetas que no han tenido oportunidades hasta ese momento;
        -  Formación Profesional, a varios niveles y tanto para jóvenes como para adultas.
        -  Preparación para la participación en la política y en la administración de la R.A.S.D.

En las escuelas de 27 de Febrero, las mujeres dedicadas a sus tareas cotidianas, se desplazan entre las tiendas y los edificios de ladrillo donde tienen lugar las clases y la formación profesional. Teniendo que vivir allí los ocho meses que dura el curso escolar,  cada daira envía el mismo número de alumnas para que el desarrollo de las unidades administrativas de los refugiados se haga de forma armoniosa. Las mujeres son escogidas por cada Consejo popular de la daira según sus necesidades de formación, las situaciones familiares, la necesidad momentánea de su presencia en un sector.


La mujer saharaui, depositaria privilegiada del alma del pueblo, lucha en nombre de su historia. Hace de su tradición un arma ofensiva permeable a los cambios necesitados por las nuevas situaciones. La escuela 27 de Febrero es la concreción a la vista de todos, de la voluntad saharaui actual para intentar la aventura de una sociedad en la que hombres y mujeres tengan sus propios lugares. La pregunta es si esta escuela deberá acoger a muchas promociones en tierra de exilio o; por el contrario, podrán recibir la formación en casa, en una nueva escuela de mujeres destinada a tomar a su cargo la responsabilidad de las instituciones del país.

La R.A.S.D. ha dispuesto de organismos de enseñanza específicos para la mujer saharaui como modelo para ejercitarla en labores que sirvan a todo el Estado y que a ellas les pueda ayudar a sentirse más libres, cultas y útiles, aumentando la efectividad que ya tienen al cien por cien como madres y mujeres 

domingo, 8 de enero de 2012

"Ocuparse del deficiente mental es un gesto humano". ESCUELA DE CASTRO

Buyema Abdelfatah, conocido como Castro, llegó al Polisario en 1974, con tan solo 16 años. Había sido uno más de los pastores nómadas de cabras y camellos que se movía con una jaima a lo largo del desierto en busca de pasto; Tras la guerra y el exilio forzoso y leer cuantos libros han caído en sus manos y entusiasmarse con las corrientes más vanguardistas de la psicología y la pedagogía, Castro se convirtió en toda una autoridad científica y en el hombre capaz de poner en pie la primera experiencia mundial de educación especial dentro de un campo de refugiados.
 El Centro de Castro, como todos conocen la escuela, esta´situada en la Wilaya de Smara. La pobreza de sus instalaciones, dotadas con escaso material escolar y pedagógico de quinta o sexta mano donado por ONGs e instituciones españolas, no quita valor alguno al sueño cumplido de Castro, que dice haber encontrado muchos obstáculos hasta alcanzar sus objetivos que no eran otros que trabajar por la integración social de los discapacitados saharauis haciendo suya la máxima que se aplica cada mañana: " estamos aquí para educar, integrar y no marginar..."



jueves, 5 de enero de 2012

LA CULTURA NOS HACE LIBRES

Sin duda es, cuanto menos, admirable el lugar que se da a la educación en los campos de refugiados de Tindouf. Las cifras hablan por si solas: en el momento de la invasión marroquí la tasa de analfabetismo entre los saharauis era del 95%, en la actualidad más del 90% saben leer y escribir. A pesar de todas las dificultades se ha conseguido que la totalidad de los niños y niñas saharauis estén escolarizados con obligatoriedad hasta los 16 años, existiendo guarderías en las Dairas , escuelas primarias y escuelas de secundaria, teniendo que salir de los campamentos para cursar estudios superiores, cosa que pueden hacer gracias a la colaboración de países como Cuba o Argelia. Nadie se queda fuera del sistema educativo constituido en la Hamada, también los discapacitados encuentran en instituciones como la Escuela de Castro un lugar donde aprender a ser independientes, a valerse por si mismos, a vivir con dignidad…
Niños en Tindouf (Foto: Cristina Molera)

En algunos de los centros educativos que, con mucho esfuerzo y gracias a la ayuda humanitaria, se han levantado en cada una de las Dairas se puede leer la frase “ la cultura nos hace libres” y sin duda la escuela es para los saharauis una institución indispensable y fundamental ,pues forma parte del proceso de socialización y adquisición de valores de los niños y jóvenes, donde se preparan las futuras generaciones para la libertad, el futuro y la igualdad.

Las mujeres tampoco están exentas de oportunidades formativas…la mujer saharaui, gran pilar de su organización social, constituye una gran excepción en el panorama africano, árabe y musulmán, pues cada nacida o crecida en los campamentos posee un nivel de educación mínimo equivalente al bachillerato en España y muchas de ellas cuentan con titulación media o superior.

 Esto solo es un retazo de una realidad formativa admirable y no exenta de carencias y obstáculos a la que intentaremos ir acercándonos, pues hay mucho que contar, ya que es preocupación principal para el gobierno saharaui y para sus ciudadanos no sólo mejorar su situación en los campos de refugiados, sino estar preparados para la reconstrucción de su país al que todos anhelan volver, incluso aquellos que, nacidos en “la nada” del desierto argelino, nunca llegaron a ver las aguas de sus costas.